Imágenes Históricas Años 1910 a 1919

En enero de 1905, el gobierno dominicano de Morales concedió al de los Estados Unidos, que ahora respaldaba las gestiones de los acreedores, el derecho de designar funcionarios (norteamericanos) que administrasen las aduana del país (Receptoría General de Aduanas); este anómalo sistema, que ponía a la República virtualmente en situación de protectorado, tuvo confirmación en el convenio (Convention) de 1907, con el cual además se concertaba un empréstito de veinte millones de dólares, para conversión de todas las deudas externas e internas, y para desarrollo de las obras públicas. Theodore Roosevelt, el presidente de los Estados Unidos bajo cuya administración se firmó el convenio de 1907, declaró que, suprimida la posibilidad de disponer de los impuestos aduanales, desaparecería el incentivo de las revueltas armadas. Pero las revueltas reaparecieron cuatro años después y con ellas creció la injerencia de los Estados Unidos, hasta hacerse preponderante bajo Woodrow Wilson.

Desde 1913, el presidente Wilson empezó a hacer advertencias de todo orden a los gobiernos y a los partidos de Santo Domingo, y a las advertencias siguieron los actos, tales como el nombramiento de un Perito (Expert) financiero para aconsejar en todo lo referente a la hacienda pública (1914) y la designación de comisionados que observaran las elecciones (1914). En mayo de 1916, en medio de la guerra civil, desembarcaron tropas norteamericanas y se instalaron en ciudades principales. El Congreso debía designar presidente provisional, libre de compromisos políticos, en sustitución de Jimenes, que había renunciado: el Dr. Federico Henríquez Carvajal, presidente de la Suprema Corte de Justicia, declinó la elección, cuando estaba a punto de recibir confirmación definitiva, para evitar que la presión del Ministro de los Estados Unidos convirtiese en mera simulación la libertad del cuerpo legislador. Al fin (julio de 1916) resultó electo el Dr. Francisco Henríquez y Carvajal, residente entonces en Cuba, donde ejercía su profesión de médico.

Al tomar posesión de su cargo, el Dr. Henríquez se vio ante el grave problema que le creaba el proyecto finalmente formulado por el presidente Wilson: en sustancia, exigía que se pusiese en manos de funcionarios norteamericanos, nombrados y respaldados por el gobierno de los Estados Unidos, el manejo de toda la hacienda pública y la dirección de todas las fuerzas armadas. Mientras tanto, la Receptoría General de Aduanas se negaba a entregar fondos al gobierno dominicano, y la administración tuvo que funcionar con empleados voluntarios que no cobraban sueldo. El gobierno, en vez de doblegarse, persistió en tratar de convencer al de los Estados Unidos de que deberían buscarse otras bases de convenio. Por fin, el 29 de noviembre de 1916 el presidente Wilson declaró ocupada militarmente la República Dominicana.

El pueblo no tenía medios para oponerse a la invasión. El Presidente Henríquez se vio obligado a salir de su país y a iniciar una larga campaña en defensa de la soberanía dominicana. Esta campaña, apoyada por toda la nación, consistió tanto en presentar constantemente exposiciones de razones y argumentos al gobierno de los Estados Unidos como en hacer conocer a toda la América española la situación de Santo Domingo. Duró seis años. Mientras tanto, los funcionarios de la ocupación militar reprimían con violencia todo intento rebelde y suprimían las libertades políticas, principalmente la de palabra.

Desde 1916 hasta 1922, Santo Domingo, sin darse nuevo gobierno que se sometiera a los invasores, soportó resignado la ocupación militar. Al fin, el gobierno de los Estados Unidos, que había pasado de Wilson a Harding, decidió poner término a aquella situación injustificada y permitió previamente la expresión de opiniones; muchas, encabezadas por la del Dr. Henríquez, demandaban la devolución pura y simple de la soberanía. Washington deseaba conservar la fiscalización hacendaría que ejercía desde 1905. Se concertó al fin el Plan Hughes-Peynado, que dejaba subsistir la Receptoría General Aduanas para aconsejar al gobierno en el manejo de fondos.

Tomado de: LA REPÚBLICA DOMINICANA DESDE 1873 HASTA NUESTROS DÍAS

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